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La Voz de Motul

Editorial

LOS TAATES, LEYENDA DEL MAYAB.

JOSÉ IVÁN BORGES CASTILLO, CRONISTA DE TEKAL DE VENEGAS.

 Esta tierra siempre está envuelta de creencias de consejas y aires misteriosos en todas las épocas del año.

Todavía no comienza fuerte la sequía, que en los últimos años ha sido terrible, hasta ver grandes manadas de pájaros que se aproximan en las albarradas de los caminos más cercanos al pueblo en busca de agua. Es deber humano llenar las piletas de agua abundante para que lleguen a beber la gran variedad de pájaros que habita nuestros montes, el mismo que comenzará a doblarse bajo los rayos del sol,  y soplaran los aires de yax kín. Es tiempo para preparar la milpa en su primer momento de la quema.

En esta precisa época que señalamos por comenzar, tienen relación este suceso. Los padres aconsejaban a sus hijos que al medio día, cuando el sol este medio del firmamento, no deberían estos salir a jugar en el fondo del solar ya que correrían el riesgo de ser llevados por los “taates”. Ocurrió que una niña, después de comer, en descuido a sus padres ella se fue sola hasta el fondo de enorme solar familiar y fue llevada por esos seres misteriosos. Pero que al cabo de dos días regreso con las sandalias en las manos y totalmente salva. El secreto para que no le ocurriera nada posteriormente, fue no interrogarla y dejarla tranquila, según consejo del Mej.

Todo lo contrario ocurre con aquellos niños traviesos que siendo llevados por estos seres, y al ser devueltos son interrogados revelaran cosas que vieron y escucharon que son especiales y secretas que probablemente pudieran utilizar en su futuro, lo que les causaría calenturas y la muerte.

¿Pero que son los taates? Decían los antiguos, según la corta memoria del Mayab que hasta nosotros ha llegado en este pueblo de Tekal, se trata de viejitos hombres, un poco encorvados por la carga del tiempo, ataviados como lo huiniques, con pantalón enrollado hasta las rodillas, delantal ceñido a la cintura, camisa blanca desgastada y tosco sombrero. El mismo nombre en maya nos revela que Taat  significa abuelo.

Dicen que se llevan a los niños a cuevas y “sascaberas” bancos donde se extrae tierra blanca para las construcciones.

Cuando raya el sol del medio día es deber acrecentar la vigilancia con los niños para que no fueran al fondo de los antiguos solares porque se encontrarían con los taates.

Por eso el hijo que ha nacido bajo este sol ardiente y se ha cubierto de la sombra de un sombrero “de araña” sabe muy bien de estas cosas.

Yo creo que los taates son los eternos cargadores del tiempo, que se llevan a los niños para recrearse de sus sonrisas y travesuras como aliciente en su perpetuidad.

 

 

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